Hola Hector,
Te escribo esta carta para que sepas como me siento, y la razón de porque te estoy abandonando. Nuestro hogar no puede recibir el título de "Dulce Hogar" como tuvo cuando comenzamos a vivir juntos. Poco a poco se fue conviertiendo en un infierno cuando me dejaste de escuchar. Siempre necesitabas a tu falso amigo para calmarte, y constantemente me decías que siempre te llevaba la contraria en algo que no valia la pena. Es que acaso yo no valgo la pena? Acaso no vale la pena nuestro amor? Lo unico que tu y tu manía por el alcohol han traido ha sido sufrimiento y peleas. Sabes que es lo peor? No ha pasado un solo día sin que yo me hechara la culpa de esto, ya que siempre me decía a mi misma que debía confiar en ti, que lo dejarías y volveriamos a ser una pareja feliz. Pero no, pasaron días, semanas, meses y ahora sufro por mi error de no haberte ayudado antes. Me cuesta escribir con el corte que tengo en el brazo. Fuiste tu en realidad quien me corto con el fragmento de cristal del suelo? O era el alcohol? Ya no se te puede distinguir cuando estas sobrio de cuando estas borracho!. Tu no eres la persona con la que prometi pasar mi vida...
Puedes ser capaz de ver lo que esta pasando, este vicio nos esta destruyendo a todos los que se acercan a ti!
Tu pobre madre, ha tenido que soportar tus golpes solo para poder separarnos. Verte golpear a tu propia mamá con esa brutalidad, no pude parar de llorar esa misma noche en el hospital al lado suyo.
Porfavor, para. Busca ayuda, deja la bebida, y trata de reparar tu vida, porque todo lo que yo levante tu lo has destruido solo por beber. Espero que tu madre te perdone por lo que hiciste, porque yo no puedo perdonarte ya. Buena suerte, la vas a necesitar.
Yolanda
12 feb 2015
11 feb 2015
Fiestas
-La puta...
-Ahora que mierda tienes loco?
-Nada.
Un par de niños van caminando por el parque. Uno lleva in cigarro en la boca mientras que el otro se queja. Todos sabemos como son ellos. Ves a donde se dirigen? Parece que se dirigen a una fiesta por la bulla que sale de esa casa.
-*sigh* vale esta es la parte donde tu me sostienes esto - dice un niño dandole una botella de vodka al otro - Cuando entremos, no digas nada y no les mires a los demás, si no te van a cagar pidiendote chancha para comprar más.
-Sigo sin tener una puta idea de que estoy haciendo aquí.
-Venga, te vas a divertir. Ya era hora que salieras de tu casa por una vez. Socializa mierda!
Uy, parece que los niños estan dentro con otros niños. Bailando muchos, otros bebiendo y preparando más bebidas atras. Otro grupo esta fuera fumando y unos estan drogados en una esquina. Huh, pense que seria algo más bravo.
-Tamare "brother", yo me largo!- dijo el niño.
-Por qué?- responde su amigo, alegre por el trago.
-Acabo de ver a un chico de quiento grado cogiendose a nuestra presidenta de clase. Que puto asco, mierda!
Talves si es más bravo de lo que pense.
-No puedes irte, apenas son las doce.
-Sí puedo, me dijistes que esto era solo una reunión de amigos, pero hay gente que ni conozco aquí, y deben tener como 10 putos años más que nosotros!
-Estash exagerando...
-Vete a la mierda.
El niño esta solo no? Solo fuera de la casa. Ha salido por la ventana. Se le veía con ganas honestamente. Bueno, hay que acercarnos verdad?
-Hola amigo, una moneda?
-...
-Amigo, no seas malo pe.
Se aleja, busca si tiene algo de valor.
-Amigo tienes hora?
-No, fuera del camino, tengo que irme.
Saca el cuchillo nomas.
-Mocosito de mierda, ahora si perdistes conchatumare.
*BANG*
-Pero qué mierda?Qué hiciste!?
-Estuvo mal?
-Joder, lo asaltas primero hermano! No lo matas a la primera!
-Ahora que mierda tienes loco?
-Nada.
Un par de niños van caminando por el parque. Uno lleva in cigarro en la boca mientras que el otro se queja. Todos sabemos como son ellos. Ves a donde se dirigen? Parece que se dirigen a una fiesta por la bulla que sale de esa casa.
-*sigh* vale esta es la parte donde tu me sostienes esto - dice un niño dandole una botella de vodka al otro - Cuando entremos, no digas nada y no les mires a los demás, si no te van a cagar pidiendote chancha para comprar más.
-Sigo sin tener una puta idea de que estoy haciendo aquí.
-Venga, te vas a divertir. Ya era hora que salieras de tu casa por una vez. Socializa mierda!
Uy, parece que los niños estan dentro con otros niños. Bailando muchos, otros bebiendo y preparando más bebidas atras. Otro grupo esta fuera fumando y unos estan drogados en una esquina. Huh, pense que seria algo más bravo.
-Tamare "brother", yo me largo!- dijo el niño.
-Por qué?- responde su amigo, alegre por el trago.
-Acabo de ver a un chico de quiento grado cogiendose a nuestra presidenta de clase. Que puto asco, mierda!
Talves si es más bravo de lo que pense.
-No puedes irte, apenas son las doce.
-Sí puedo, me dijistes que esto era solo una reunión de amigos, pero hay gente que ni conozco aquí, y deben tener como 10 putos años más que nosotros!
-Estash exagerando...
-Vete a la mierda.
El niño esta solo no? Solo fuera de la casa. Ha salido por la ventana. Se le veía con ganas honestamente. Bueno, hay que acercarnos verdad?
-Hola amigo, una moneda?
-...
-Amigo, no seas malo pe.
Se aleja, busca si tiene algo de valor.
-Amigo tienes hora?
-No, fuera del camino, tengo que irme.
Saca el cuchillo nomas.
-Mocosito de mierda, ahora si perdistes conchatumare.
*BANG*
-Pero qué mierda?Qué hiciste!?
-Estuvo mal?
-Joder, lo asaltas primero hermano! No lo matas a la primera!
15 dic 2014
Te Entrego Mi Corazón
Él me dijo que no tenía por qué temer. El me prometió su amor, y yo decidí entregarme a él de forma completa y pura. Estaba decidida, lo amaba con toda mi alma y ser, y quería demostrárselo.
Esa tarde, eché las pastillas para dormir que me diste en el instituto en la bebida de mi madre. Aguardé hasta que me diste la señal, y cuando salí por la ventana, te vi esperándome con una sonrisa y un abrigo para evitar que me resfriara. Siempre tan cuidadoso y respetuoso conmigo, a la luz de la luna te vi como a un ángel.
Escapando por los prados, me hiciste sentir una nueva persona, alguien libre.
El calor de tu cuerpo hizo que me olvidara del frío
Tus tiernos cuidados hicieron que me olvidara de la crudeza de esa noche.
Tus abrazos me hicieron perder la noción del tiempo.
Tras terminar de correr, llegamos a una casa. Me abriste la puerta y me ofreciste refugio dentro de ella.
A pesar del miedo que penetro en mi cuerpo, entre. Cerraste la puerta detrás de mí y te preparaste para descansar en el sofá, para que yo pudiera descansar cómodamente en la cama. Ha comenzado a nevar afuera. De repente la angustia comienza a invadir mis pensamientos, y empiezo a preocuparme por mi familia. Mi hermana menor de seguro ya se habría dado cuenta de mi ausencia, y al no poder despertar a mi madre por los somníferos que le administre...
No, no creo que pudiera haber despertado. Se hallaba demasiado cansada cuando fui a acostarla. Miro los copos de nieve caer lentamente, brillando bajo el cielo nocturno al reflejar el fulgor lunar.
Es extraño, pensé que esta noche sería especial, pero no has hecho nada, más que dormir en el sofá desde que hemos llegado. Acaso...solo querías alejarme de mi familia?
No, es imposible, yo te amo. Y tú me amas. Si ambos nos amamos, es imposible que me hicieras daño a mí, a la razón de tu vida.
Mi corazón comienza a latir más despacio, amansado por mis pensamientos. Mis párpados comienzas a volverse pesados. De repente comienzas a levantarte lentamente, pero siento tal cansancio que decido dormir, protegida por ti.
En sueños te vi convertido en un ángel. Bajando de las nubes, te ofreciste ser mi guía para guardarme de las oscuridades de todo y llevarme sana y salva al cielo. Te di mi mano, y de repente sacaste una daga y la clavaste en mi pecho.
El dolor ha sido tan agudo, casi real.
Mi cuerpo esta bañado en sangre.
Al frente mío sonríes, sosteniendo mi corazón en tu mano.
Tengo un cuchillo en el pecho, apenas puedo respirar.
Mi ofrecimiento, un último aliento.
Mi entrega, mi corazón.
Un latido tras otro, mi vida está en tus manos.
Soy para siempre tuya, amor.
Créditos de la Imagen: Google
Esa tarde, eché las pastillas para dormir que me diste en el instituto en la bebida de mi madre. Aguardé hasta que me diste la señal, y cuando salí por la ventana, te vi esperándome con una sonrisa y un abrigo para evitar que me resfriara. Siempre tan cuidadoso y respetuoso conmigo, a la luz de la luna te vi como a un ángel.
Escapando por los prados, me hiciste sentir una nueva persona, alguien libre.
El calor de tu cuerpo hizo que me olvidara del frío
Tus tiernos cuidados hicieron que me olvidara de la crudeza de esa noche.
Tus abrazos me hicieron perder la noción del tiempo.
Tras terminar de correr, llegamos a una casa. Me abriste la puerta y me ofreciste refugio dentro de ella.
A pesar del miedo que penetro en mi cuerpo, entre. Cerraste la puerta detrás de mí y te preparaste para descansar en el sofá, para que yo pudiera descansar cómodamente en la cama. Ha comenzado a nevar afuera. De repente la angustia comienza a invadir mis pensamientos, y empiezo a preocuparme por mi familia. Mi hermana menor de seguro ya se habría dado cuenta de mi ausencia, y al no poder despertar a mi madre por los somníferos que le administre...
No, no creo que pudiera haber despertado. Se hallaba demasiado cansada cuando fui a acostarla. Miro los copos de nieve caer lentamente, brillando bajo el cielo nocturno al reflejar el fulgor lunar.
Es extraño, pensé que esta noche sería especial, pero no has hecho nada, más que dormir en el sofá desde que hemos llegado. Acaso...solo querías alejarme de mi familia?
No, es imposible, yo te amo. Y tú me amas. Si ambos nos amamos, es imposible que me hicieras daño a mí, a la razón de tu vida.
Mi corazón comienza a latir más despacio, amansado por mis pensamientos. Mis párpados comienzas a volverse pesados. De repente comienzas a levantarte lentamente, pero siento tal cansancio que decido dormir, protegida por ti.
En sueños te vi convertido en un ángel. Bajando de las nubes, te ofreciste ser mi guía para guardarme de las oscuridades de todo y llevarme sana y salva al cielo. Te di mi mano, y de repente sacaste una daga y la clavaste en mi pecho.
El dolor ha sido tan agudo, casi real.
Mi cuerpo esta bañado en sangre.
Al frente mío sonríes, sosteniendo mi corazón en tu mano.
Tengo un cuchillo en el pecho, apenas puedo respirar.
Mi ofrecimiento, un último aliento.
Mi entrega, mi corazón.
Un latido tras otro, mi vida está en tus manos.
Soy para siempre tuya, amor.
Créditos de la Imagen: Google
8 nov 2014
Viajes en Sorta Pt0-Prologo
Dejame decirte, querido lector, que es muy probable que no encuentres cierta...coherencia en lo que vas a leer en las páginas de este libro. Esto se debe a que no pude vivir en armonía con nadie desde una temprana edad, y tras la muerte de mis padres bajo la sombra del caos y la anarquía que reinaban en mi antigua tribu, me vi obligado a exiliarme de todo lo que conocía. Habra sido a mis 10 años cuando tome mapas, un cuchillo, víveres y algo de mercadería robada de otros poblados y tras meterlo todo en un morrón, me marche.
Con lágrimas en los ojos, deje a mi gente, para enfrentearme solo al mundo exterior. Viaje con varios ermitaños a lo largo de mi niñez, por lo que nunca me vi usado a utilizar mi cuchillo, salvo para cazar o defenderme de ataques de animales salvajes. Aun así, al llegar a los 14 años la suerte dejo de sonreirme para dar paso a la realidad. Fui agredido por los ladrones de los bosques, y sufri varios ataques de animales salvajes a los cuales los tajos y cortes que les provocaba con mi cuchillo no hacía más que enfurecerles.
Asi que pongase cómodo, pues espero que mi vida, sinónimo de sufrimiento y falsa misericordia, tengan al final algo de valor y sean de su disfrute y entretenimiento.
Imagen: MCchaz. Un gran artista digital, aunque lamentablemente se haya inactivo desde el 2010. Pasen por su galería para dibujos tan asombrosos como este.
Con lágrimas en los ojos, deje a mi gente, para enfrentearme solo al mundo exterior. Viaje con varios ermitaños a lo largo de mi niñez, por lo que nunca me vi usado a utilizar mi cuchillo, salvo para cazar o defenderme de ataques de animales salvajes. Aun así, al llegar a los 14 años la suerte dejo de sonreirme para dar paso a la realidad. Fui agredido por los ladrones de los bosques, y sufri varios ataques de animales salvajes a los cuales los tajos y cortes que les provocaba con mi cuchillo no hacía más que enfurecerles.
Asi que pongase cómodo, pues espero que mi vida, sinónimo de sufrimiento y falsa misericordia, tengan al final algo de valor y sean de su disfrute y entretenimiento.
Imagen: MCchaz. Un gran artista digital, aunque lamentablemente se haya inactivo desde el 2010. Pasen por su galería para dibujos tan asombrosos como este.
7 oct 2014
El Ciclo de la Vida y la Muerte
-ugh...quien...quien te...te dio el derecho de...
Cubierta del espeso y rojizo líquido vital, la hoja de la espada relucía aun más hermosa que antes. El cadáver de un anciano cubría con su sangre todo el suelo, mientras que un niño, en estado de shock por haber protagonizado la escena, observaba el cuerpo en la tierra, mientras la sangre de la espada le salpicaba las manos. El contacto tibio lo devolvió a la realidad. Tras observar la espada, asustado la soltó y cayó al suelo. Retrocediendo, se apoyo contra un árbol, mientras el horror y la consciencia le carcomían el alma. Comenzó a llorar, mientras golpeaba el suelo con tal ira, que los pocos animales cercanos se alejaron debido al ruido provocado.
Sollozos, gritos desgarradores surgían de su garganta mientras se preguntaba porque había matado a su protector. La única persona que vio en el potencial, talento, ahora lo había matado. Rendido ante su vergüenza y falta de respeto hacia su antiguo maestro, levanto la espada y la dirigió hacia su estómago. Sus manos temblaban por el peso del acero, el cual lo sentía mucho más difícil de levantar. En sus lamentos, no se percataba de la brisa fría que inundaba el bosque y comenzaba a congelar todo lo viviente. Decidido a acabar con su vida, uso todas sus fuerzas para cometer el atroz suicidio y...
-No. Lo siento.
-Huh?
Una sombra enorme al lado suyo. No dejaba mostrar su rostro, pero logro notar que una de sus manos huesudas le había arrebatado la espada, y con la otra había levantado el cadáver del anciano.
-Hey!-reclamo el niño olvidando lo que pasaba-devuelvemela! No merezco vivir! No hay otra forma de poder redimirme!
-Lo siento chico, pero aún no te llega la hora. Me llevare al viejo y la espada. Sería mejor que te vayas y busques una nueva forma de ganarte la vida.
Dicho esto, la muerte se retiro del lugar cargando al viejo y guardando la espada en su cinto. Sin parar de llorar, el niño observó como la muerte se retiraba, perdiéndose enrte los árboles.
Tras pensarlo, el niño se dio cuenta que no valía la pena llorar por lo que había hecho. El viejo estaba muerto, y no podía hacer nada al respecto. Levantandose y poniendo del revés sus vestiduras para evitar que se mirara la sangre, el niño se marcho del bosque. Tras salir del bosque, comenzó a poner en práctica todo lo que el anciano le había enseñado: guiarse con la posición de las estrellas, recolectar los frutos silvestres para evitar pasar hambre, y caminar con una antorcha de noche. Al poco tiempo llego a una aldea que jamás había visto. Dado que nadie parecía conocerle, comenzó a practicar el oficio de asistente para el escriba del lugar. Al poco tiempo sus conocimientos sobre la naturaleza fue tal, que el escriba lo envió a la ciudad para proseguir sus estudios. Siempre interesado en los casos de la vida y la muerte, el joven adolescente comenzó a investigar más allá de lo que sus maestros podían proveerle. Al llegar a sus primeros años de adultez, comenzo a viajar a todos los lugares del reino para poder registrar sus entornos y biomas, con la esperanza de encontrar las causas de la llegada de la muerte en las personas. Para poder hallarse lo suficientemente cerca a ella, comenzó a frecuentar bosques donde los pícaros asaltaban a los viajeros descuidados, y los montes abandonados, desde los cuales podía observar los estragos de la guerra. Precisamente, durante uno de sus registros un llanto de niño le llamó la atención. Tras acercarse al campo de batalla, tras haber finalizado, encontró a un niño que lloraba abrazando el cadáver de uno de los soldados.
-No se va a levantar niño, la muerte ya se lo ha llevado de nuestro mundo.
-Me prometió que volvería...
-No lo hará. Nadie puede escapar de las garras de la muerte y regresar a casa.
-EL LO PROMETIÓ! PAPA!
Al oír los gritos del niño de nuevo, nunca supo como, ni porque, pero sintió el deber de acoger al niño. Acercándose lo más cariñosamente que pudo, le propuso al niño en convertirse su aprendiz, y el le ensenaría a como sobrevivir solo en el mundo. Debido a que no tenía un hogar al que volver, el niño acepto la propuesta entre lloriqueos y agradecimientos. Al instante, el hombre rasgo su capa y se la coloco al niño encima como...
-símbolo de protección. Ahora estas bajo mi cuidado, y te prometo que no te pasara nada.
Sin embargo, no paso mucho tiempo para que tuvieran el primer accidente. Durante una emboscada a una caravana, el niño rogó a su maestro ayudar a los campesinos que eran masacrados por los bandidos del bosque. El hombre solo se limitaba a registrar el acontecimiento, sin inmutarse. Tras darse cuenta que su maestro no haría nada, el niño comenzó a llorar. El maestro notó esto y de inmediato le dio una bofetada.
-Si fuera a ayudarlos, moriría yo también. Mi deber es registrar a la muerte, y poder encontrar un modo de evitar que regrese de donde viene. Entonces, ya no habrán más muertos. Así que aprende a respetar mis decisiones y quedate aquí. Yo soy la única persona que te dio un propósito!
Con lágrimas en los ojos, el niño movió la cabeza en seña de obedecer las órdenes de su maestro, pero se puso de espaldas ante el escenario que su maestro observaba tranquilamente. Ese mismo día, el niño se prometió a si mismo que, cuando acabaran sus enseñanzas, le mostraría a su maestro lo equivocado que estaba, y lo mostraría evitando que las personas murieran frente a el.
Los años pasaron. El niño ya no era el mismo pequeño de antes, y había aprendido bajo la vigilancia de su maestro el uso de la espada. El maestro, al ser de una edad avanzada, ya no podía ver ni oír con claridad. y dependía de su pupilo para mantenerse protegido durante sus viajes. Sin embargo, solía repetirle a su alumno que, a pesar de su dependencia, este aun tenía que mostrarle respeto, y constantemente rechazaba todos los intentos de su alumno para convencerle de ayudar a las personas en necesidad.
-Nosotros no somos dioses para tener el derecho de decidir quien vive y quien muere. Pero somos mortales para evitar la llegada de la muerte. Seguiré registrando, y tu continuaras mi registro hasta que puedas descubrir el origen de la muerte.
-Pero maestro...
-SIN PEROS!
-EH-si maestro, como ordene...
Un día, el maestro comenzó a perder el rumbo de su travesía, y comenzó a dirigir al muchacho a lugares cada vez más inhóspitos y peligrosos. Hasta que un día lo llevo de vuelta al bosque de Sauce Negro. La niebla había reducido por completo la visibilidad, y a menudo el chico tropezaba con las raíces de los árboles, provocando la caída de su maestro, seguido de los golpes y reclamos de este.
Y así siguieron hasta que el alumno sintió un grito de dolor cerca de donde se encontraban. El maestro, tras notar el grito, saco emocionado su libreta y pluma, y le pidió a su alumno que le relatara lo que observaba. El alumno, sin embargo, se dio cuenta que el grito no había sido de muerte, sino de alegría. A lo lejos, un ladrón saltaba regocijandose en haber acabado con un conde y se mofaba de la riqueza que ahora el poseía.
-Porque no dices nada? pregunto el maestro. No paso ni un segundo, hasta que el chico recogiera una piedra y la arrojara contra el ladrón. Clavandose en su cuello, el ladrón no pudo gritar de dolor por el impacto, y cayó muerto en el suelo.
-IDIOTA! Nosotros no matamos a nadie! No tenemos derecho de decidir la muerte de otros! Ahora la muerte sabrá lo que hemos provocado, y vendrá furiosa a terminar el trabajo!
El chico comenzó a llorar, por su acto, rogándole a su maestro que le perdonara, pero el anciano solo se limito a darle golpes con su bastón. No paraba de golpearle el cuerpo, y el niño gritaba de dolor en el suelo. Llegado un momento, le maestro detuvo los golpes y se dio vuelta. El niño se levanto, con el cuerpo lleno de moretones, y el brillo de la luna reflejada en la hoja de la espada de su maestro le cegó por un instante. Temblando, y preso de su ira contra su maestro, el niño recogió la espada, y acercándose por detrás, atravesó el cuerpo de su maestro. La sangre salia a borbotones, y el maestro apenas había emitido un quejido. Volteandose con dificultad, le miro a los ojos, y antes de desfallecer, le recrimino
-ugh...quien...quien te...te dio el derecho de...
Imagen: Desconocido(el autor de esta imagen es autor de esta imagen. Sanseacabó)
Si alguién reconoce al autor de este cuadro, hagamelo saber para podre darle un reconocimiento correcto.
Cubierta del espeso y rojizo líquido vital, la hoja de la espada relucía aun más hermosa que antes. El cadáver de un anciano cubría con su sangre todo el suelo, mientras que un niño, en estado de shock por haber protagonizado la escena, observaba el cuerpo en la tierra, mientras la sangre de la espada le salpicaba las manos. El contacto tibio lo devolvió a la realidad. Tras observar la espada, asustado la soltó y cayó al suelo. Retrocediendo, se apoyo contra un árbol, mientras el horror y la consciencia le carcomían el alma. Comenzó a llorar, mientras golpeaba el suelo con tal ira, que los pocos animales cercanos se alejaron debido al ruido provocado.
Sollozos, gritos desgarradores surgían de su garganta mientras se preguntaba porque había matado a su protector. La única persona que vio en el potencial, talento, ahora lo había matado. Rendido ante su vergüenza y falta de respeto hacia su antiguo maestro, levanto la espada y la dirigió hacia su estómago. Sus manos temblaban por el peso del acero, el cual lo sentía mucho más difícil de levantar. En sus lamentos, no se percataba de la brisa fría que inundaba el bosque y comenzaba a congelar todo lo viviente. Decidido a acabar con su vida, uso todas sus fuerzas para cometer el atroz suicidio y...
-No. Lo siento.
-Huh?
Una sombra enorme al lado suyo. No dejaba mostrar su rostro, pero logro notar que una de sus manos huesudas le había arrebatado la espada, y con la otra había levantado el cadáver del anciano.
-Hey!-reclamo el niño olvidando lo que pasaba-devuelvemela! No merezco vivir! No hay otra forma de poder redimirme!
-Lo siento chico, pero aún no te llega la hora. Me llevare al viejo y la espada. Sería mejor que te vayas y busques una nueva forma de ganarte la vida.
Dicho esto, la muerte se retiro del lugar cargando al viejo y guardando la espada en su cinto. Sin parar de llorar, el niño observó como la muerte se retiraba, perdiéndose enrte los árboles.
Tras pensarlo, el niño se dio cuenta que no valía la pena llorar por lo que había hecho. El viejo estaba muerto, y no podía hacer nada al respecto. Levantandose y poniendo del revés sus vestiduras para evitar que se mirara la sangre, el niño se marcho del bosque. Tras salir del bosque, comenzó a poner en práctica todo lo que el anciano le había enseñado: guiarse con la posición de las estrellas, recolectar los frutos silvestres para evitar pasar hambre, y caminar con una antorcha de noche. Al poco tiempo llego a una aldea que jamás había visto. Dado que nadie parecía conocerle, comenzó a practicar el oficio de asistente para el escriba del lugar. Al poco tiempo sus conocimientos sobre la naturaleza fue tal, que el escriba lo envió a la ciudad para proseguir sus estudios. Siempre interesado en los casos de la vida y la muerte, el joven adolescente comenzó a investigar más allá de lo que sus maestros podían proveerle. Al llegar a sus primeros años de adultez, comenzo a viajar a todos los lugares del reino para poder registrar sus entornos y biomas, con la esperanza de encontrar las causas de la llegada de la muerte en las personas. Para poder hallarse lo suficientemente cerca a ella, comenzó a frecuentar bosques donde los pícaros asaltaban a los viajeros descuidados, y los montes abandonados, desde los cuales podía observar los estragos de la guerra. Precisamente, durante uno de sus registros un llanto de niño le llamó la atención. Tras acercarse al campo de batalla, tras haber finalizado, encontró a un niño que lloraba abrazando el cadáver de uno de los soldados.
-No se va a levantar niño, la muerte ya se lo ha llevado de nuestro mundo.
-Me prometió que volvería...
-No lo hará. Nadie puede escapar de las garras de la muerte y regresar a casa.
-EL LO PROMETIÓ! PAPA!
Al oír los gritos del niño de nuevo, nunca supo como, ni porque, pero sintió el deber de acoger al niño. Acercándose lo más cariñosamente que pudo, le propuso al niño en convertirse su aprendiz, y el le ensenaría a como sobrevivir solo en el mundo. Debido a que no tenía un hogar al que volver, el niño acepto la propuesta entre lloriqueos y agradecimientos. Al instante, el hombre rasgo su capa y se la coloco al niño encima como...
-símbolo de protección. Ahora estas bajo mi cuidado, y te prometo que no te pasara nada.
Sin embargo, no paso mucho tiempo para que tuvieran el primer accidente. Durante una emboscada a una caravana, el niño rogó a su maestro ayudar a los campesinos que eran masacrados por los bandidos del bosque. El hombre solo se limitaba a registrar el acontecimiento, sin inmutarse. Tras darse cuenta que su maestro no haría nada, el niño comenzó a llorar. El maestro notó esto y de inmediato le dio una bofetada.
-Si fuera a ayudarlos, moriría yo también. Mi deber es registrar a la muerte, y poder encontrar un modo de evitar que regrese de donde viene. Entonces, ya no habrán más muertos. Así que aprende a respetar mis decisiones y quedate aquí. Yo soy la única persona que te dio un propósito!
Con lágrimas en los ojos, el niño movió la cabeza en seña de obedecer las órdenes de su maestro, pero se puso de espaldas ante el escenario que su maestro observaba tranquilamente. Ese mismo día, el niño se prometió a si mismo que, cuando acabaran sus enseñanzas, le mostraría a su maestro lo equivocado que estaba, y lo mostraría evitando que las personas murieran frente a el.
Los años pasaron. El niño ya no era el mismo pequeño de antes, y había aprendido bajo la vigilancia de su maestro el uso de la espada. El maestro, al ser de una edad avanzada, ya no podía ver ni oír con claridad. y dependía de su pupilo para mantenerse protegido durante sus viajes. Sin embargo, solía repetirle a su alumno que, a pesar de su dependencia, este aun tenía que mostrarle respeto, y constantemente rechazaba todos los intentos de su alumno para convencerle de ayudar a las personas en necesidad.
-Nosotros no somos dioses para tener el derecho de decidir quien vive y quien muere. Pero somos mortales para evitar la llegada de la muerte. Seguiré registrando, y tu continuaras mi registro hasta que puedas descubrir el origen de la muerte.
-Pero maestro...
-SIN PEROS!
-EH-si maestro, como ordene...
Un día, el maestro comenzó a perder el rumbo de su travesía, y comenzó a dirigir al muchacho a lugares cada vez más inhóspitos y peligrosos. Hasta que un día lo llevo de vuelta al bosque de Sauce Negro. La niebla había reducido por completo la visibilidad, y a menudo el chico tropezaba con las raíces de los árboles, provocando la caída de su maestro, seguido de los golpes y reclamos de este.
Y así siguieron hasta que el alumno sintió un grito de dolor cerca de donde se encontraban. El maestro, tras notar el grito, saco emocionado su libreta y pluma, y le pidió a su alumno que le relatara lo que observaba. El alumno, sin embargo, se dio cuenta que el grito no había sido de muerte, sino de alegría. A lo lejos, un ladrón saltaba regocijandose en haber acabado con un conde y se mofaba de la riqueza que ahora el poseía.
-Porque no dices nada? pregunto el maestro. No paso ni un segundo, hasta que el chico recogiera una piedra y la arrojara contra el ladrón. Clavandose en su cuello, el ladrón no pudo gritar de dolor por el impacto, y cayó muerto en el suelo.
-IDIOTA! Nosotros no matamos a nadie! No tenemos derecho de decidir la muerte de otros! Ahora la muerte sabrá lo que hemos provocado, y vendrá furiosa a terminar el trabajo!
El chico comenzó a llorar, por su acto, rogándole a su maestro que le perdonara, pero el anciano solo se limito a darle golpes con su bastón. No paraba de golpearle el cuerpo, y el niño gritaba de dolor en el suelo. Llegado un momento, le maestro detuvo los golpes y se dio vuelta. El niño se levanto, con el cuerpo lleno de moretones, y el brillo de la luna reflejada en la hoja de la espada de su maestro le cegó por un instante. Temblando, y preso de su ira contra su maestro, el niño recogió la espada, y acercándose por detrás, atravesó el cuerpo de su maestro. La sangre salia a borbotones, y el maestro apenas había emitido un quejido. Volteandose con dificultad, le miro a los ojos, y antes de desfallecer, le recrimino
-ugh...quien...quien te...te dio el derecho de...
Imagen: Desconocido(el autor de esta imagen es autor de esta imagen. Sanseacabó)
Si alguién reconoce al autor de este cuadro, hagamelo saber para podre darle un reconocimiento correcto.
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